Un parto. Marcelo Quiñones y Matías Martínez jugaron una batalla. Se dieron duro y parejo. Se quedaron sin piernas. Defendieron y buscaron las líneas. Más que un partido de tenis, un juego de ajedrez...
Pero a Quiñones se le dio: "por fin gané un torneo en cuarta", se descargaba tras la victoria por 4-6, 6-0, 6-2, 5-7 y 6-4 para llevarse el primer Grand Slam de la temporada.
Quiñones sabía que para ganar debía arriesgar, pero también ser paciente para no cometer muchos errores frente a uno de los mejores defensores de la categoría. Ambos se la bancaron por cuatro horas y Marcelo terminó llevándose la gloria.
Ahora jugará este domingo otra final, la postergada de Pinamar, para seguir por el camino de los títulos e ir en busca del salto a la tercera categoría.
>Por Ezequiel Zuk