Hay un destino que no tiene pruebas y es el de Roberto Zamora, porque las supera a todas. Puede que su victoria sea una verdad olvidada en la memoria de su rival, Luis Álvarez. Será un camino que sí tiene huella: 6-4 / 6-3, la suerte que le ha tocado a la estrella de Zamora, en cuartos de final de San Juan 7a.
Hay un siempre para la batalla y la razón que a Roberto no lo demora. Zamora le enseño a Álvarez que hay una sombra para cada luz, corra a donde corra. Quizá lo único que quería Roberto era... terminar con él...
La ruta de Roberto sigue más allá de las luces de la primera ronda. Como un relámpago en la fría noche, cruzará a cuartos de final. Hay algo estraño ahí, del otro lado, que le teme a Roberto y le da la mano para llegar hasta él. Su próximo rival...
> Por Ezequiel Santos