Claro, es fácil hablar con el diario del lunes. Pero antes del partido...¿cuantos eran los que apostaban por Vero Paez? ¿Quien se jugaba a decir que sería la dueña de la noche?
Es que le había tocado bailar con la mas fea: del otro lado del court tenía a una de las mejores de la categoría B de damas: Silvina Vicente.
Pero Vero (y Miguelito, obviamente, siempre aguantando los trapos) llegaron con el perfil bajo, desde el silencio. Y tremenda sería la sorpresa de todos al enterarse que Vero se metió en la final del Masters B, luego de un merecidísimo y peleado 3-6 / 6-4 y 6-0.
Agonía sobre el final, para celebrarlo con toda la euforia; pero atenti, a no dormirse en los laureles que falta la parada más dificil: Gaby Fischman la espera en una final de alto vuelo.
Vero llegó a una instancia decisiva; su juego viene en ascenso y tiene ganas de estar bien arriba, en el podio levantando la copa. ¿Será?
> Por Pablo Acosta