Dani Otero volvió a dejar en claro, tal como lo hiciera la temporada pasada, que los partidos de tenis en horarios diurnos son su especialidad, es decir, torneos que le sientan verdaderamente bien a este crack de la “4ª” categoría. Cabe recordar para algún desprevenido que durante la temporada 2013 Otero fue el as de espadas de la división en los Diurnos de Parque Roca.
Como veníamos diciendo, en éste torneo inaugural en la temporada 2014 en materia de Diurnos, el Abierto de La Habana, Daniel Otero volvió a defender ese prestigio que supo ganar bajo el sol de Villa Soldati. En ésta ocasión integró una zona formada por 3 jugadores (él, Guido Spittle, y Mario Fernández) logrando imponerse en sus dos encuentros.
En su primer partido tuvo un partido dentro de todo más accesible de lo esperado, dado que si bien el resultado a priori contundente no refleja lo por momentos reñido que fue el match, Otero logró superar en sets corridos a Guido Spittle (doble 6-3) para asegurarse el primer triunfo que le permitía encender la ilusión de repetir título en aquellas tierras de Parque Roca que ya lo habían cobijado en calidad de campeón.
Su segundo encuentro fue, como suele decirse, el momento para ver los pingos dentro de la cancha, dado que ésta tarde se enfrentó a Marito Fernández, quien sorpresivamente había vencido en su incursión en la categoría a Guido Spittle también en dos sets, de manera que estuvo servido una auténtica final con una red de por medio y un sol brillando allí, apenas más alto que sus brazos estirados hacia el cielo en busca de un saque ganador.
El partido fue realmente parejo, y éste cronista no puede menos que reconocer, antes que nada, la valentía de un Mario Fernández que nunca se arrugó ante la presencia y la potencia de Dani Otero, tipo curtido en la categoría. Fue entonces que tras un partido digno de ser recordado, Dani Otero logró alzarse con la victoria por medio de un 6-3 / 2-6 /6-2 y así, como anticipamos, volver a ser campeón en una tierra que por éstas alturas le es casi como prometida. ¡Salud!
< Por Martín "El Rey" Acosta