Quizás porque le queda cerca de su casa, o quizás porque gusta de venir con su familia, o quizás porque es el número uno de su categoría y su tenis lo demuestra.
Raúl Taborda lo hizo nuevamente: jugando bien y sobrepasando dificultades, pero siempre reviviendo de las cenizas como el Ave Fénix, pudo consagrarse en el Abierto de Marrakech de la 8ª categoría.
Tras dejar en el camino a Carlos Varini y Horacio Tarrab (dos que pintaban complicadores), Taborda tuvo una final impecable, en la que derrotó a Lucas Pini en un partido muy dinámico y fluído.
“El objetivo siempre es sumar puntos para el Masters”, nos tiraba el flamante campeón a la hora de recibir la remera oficial del torneo. Es cierto señores. Taborda vino a llevarse los puntos y lo consiguió. “Nos vemos en el próximo San Isidro, aquí estaré”, dijo. Un genio.