Los cuartos de final de un torneo de Grand Slam suelen ser partidos parejos entre jugadores que se conocen bien y que tienen dificultades para sacarse ventaja. El match entre Pedro Ruiz de Galarreta y Juan Pablo Oliveros tenia varios de estos ingredientes pero falto uno: la paridad no existió y Pedro demolió a su rival por 6-0 y 6-0.
Mucho se podrá decir de esta clase de encuentros. Que el resultado es mentiroso, que la mayoria de los games se definieron por ventajas y que el ganador se llevó los puntos claves. Lo cierto es que Pedro salio a la cancha convencido del juego que tenia que hacer para doblegar a Juan Pablo.
Si a eso le sumamos la noche negra que tuvo Oliveros con su primer saque (una de sus mejores armas), es mas facil entender el resultado vivido el miercoles por la noche en Santiago.
>Por Ignacio Geniz