Nicolás Montero comenzó su participación en el Masters de Torino con una victoria muy valiosa, superando a Eduardo Vitcop por 6-3 / 6-3 en una jornada marcada por un viento persistente que complicó enormemente el juego de ambos. Desde los primeros puntos, la clave estuvo en la adaptación: mientras las ráfagas alteraban trayectorias y exigían ajustes constantes, Montero logró encontrar mayor estabilidad en sus golpes.
El primer set fue una lucha por mantener el control, con rallies irregulares y pelotas que cambiaban de dirección en pleno vuelo. En ese contexto, Nicolás se mostró más paciente y prolijo, evitando riesgos innecesarios y apostando a la consistencia. Esa estrategia le permitió manejar los puntos largos y cerrar el parcial con autoridad. En el segundo set, con el viento un poco más calmo, Montero aprovechó para acelerar el ritmo, ganar confianza desde el servicio y consolidar su dominio en los intercambios.
Con este triunfo, Montero arranca la fase de grupos con un mensaje claro: está preparado para competir incluso en condiciones adversas. Su capacidad de adaptación, su orden táctico y su solidez mental lo posicionan como un jugador a seguir de cerca en esta edición del Masters de Torino, donde cada detalle puede definir el rumbo del torneo.