En apenas cinco días, la historia entre Federico Barrientos y Germán Núñez dio un giro inesperado. Después de dos enfrentamientos este año —uno en Miami y otro en la Copa Final hace menos de una semana— ambos resueltos con triunfos cómodos de Barrientos, Núñez tuvo su revancha: fue victoria por 6-3 y 6-3 en la primera fecha de la Zona Roja del Masters de Torino (3ra.).
El duelo tenía una carga especial. Barrientos había dominado los antecedentes recientes y llegaba con la confianza que da vencer dos veces al mismo rival sin ceder sets, incluida una victoria fresquísima en la Copa Final. Pero la dinámica cambió apenas empezó el partido: Núñez se mostró más paciente, más preciso y más fiel a ese estilo de juego lento, táctico, de construcción punto a punto, que suele caracterizar a ambos.
Un detalle no menor fue la presencia de público. Barrientos llevó un pequeño grupo de cuatro o cinco personas que lo acompañaron y lo alentaron en todo momento desde afuera de la cancha. Pero esa compañía que podía presumirse como un impulso, por momentos pareció convertirse en presión. Hoy no tuvimos al Barrientos habitual: apurado, queriendo atacar en momentos inoportunos y con una imprecisión que contrasta con su imagen de pasador sólido.
Núñez, en cambio, jugó exactamente el partido que necesitaba. Pelotas profundas, sin regalar nada y sin apurarse jamás. Forzó errores, desgastó, insistió en el peloteo largo y mantuvo siempre la iniciativa estratégica. El partido terminó siendo una muestra perfecta de que, entre dos jugadores que basan su identidad en pasar la pelota, el que se mantiene más fiel al plan suele tener la ventaja.
Con esa consistencia, Germán fue ampliando diferencias y cerró ambos parciales con idénticos 6-3. Más allá del marcador, lo que quedó claro fue que logró cambiar por completo el guión de una rivalidad que venía claramente inclinada hacia el lado de Federico.
El triunfo deja a Núñez como líder de la Zona Roja en la que también están Leonardo Lucas González y Fernando Rojas. Para Barrientos, la incógnita será saber si este tropiezo fue producto del momento, la presión externa o simplemente un mal día.