Por los cuartos de final de la Copa Final (8va.) se cruzaron Miguel Ferrante y Darío Nicolás Manín, en lo que representaba el segundo enfrentamiento entre ambos. El primero había sido este mismo año en el Abierto de Estados Unidos, un auténtico partidazo que Ferrante ganó por 12-10 en el super tie-break. Y como si hubiesen querido rendirle homenaje a aquel duelo, hoy volvieron a jugar un partido bien largo. Y otra vez el ganador fue Ferrante.
Miguel, vale recordarlo, es uno de los jugadores que más progresó en 2025 dentro de la octava. Si bien todavía no consiguió un título, ya alcanzó dos finales este año —Rotterdam y Río—, lo que habla de su crecimiento. Y esta Copa Final aparece para él como una oportunidad dorada de coronar por fin una temporada que viene siendo excelente en cuanto al nivel.
El duelo de hoy fue otra muestra de carácter. Ferrante arrancó con todo: el primer set lo ganó 6-1 manejando los tiempos, acelerando cuando había que acelerar y dejando la sensación de que podía cerrarlo rápido.
En el segundo set, llegó una secuencia insólita que pudo haber cambiado el trámite de la noche: Ferrante estuvo 5-4/40-0, con triple match point. Pero Manín levantó los tres, mostrando una resiliencia enorme. Y no solo salvó las tres oportunidades: terminó llevándose el set por 7-5, forzando de esa manera un final dramático.
El arranque del super tie-break parecía inclinar la balanza en favor de Manín, que se adelantó 5-3, aprovechando el envión emocional. Pero ahí apareció la versión más sólida de Ferrante: templado, enfocado, jugando punto por punto. Desde ese 3-5, ganó siete puntos consecutivos y cerró el partido 10-5, metiéndose en las semifinales con una reacción impresionante.
Ferrante otra vez eligió el camino largo ante Manín. Y otra vez resultó ganador.
Con este triunfo mantiene vivo su sueño de que la Copa Final sea, finalmente, el torneo donde conquiste su primer título en el circuito.