Iván Cristo dio una clase de tenis este martes y se instaló en las semifinales de Rotterdam (1ra.): ganó 6-0/6-2 contra Martín César.
El duelo reunió a dos jugadores relativamente nuevos de la máxima categoría y dejó una conclusión clara: ambos tienen las herramientas necesarias para llenar de buen tenis a nuestro circuito. Aunque el marcador final fue abultado, César y Cristo ofrecieron un partidazo cargado de potencia y variantes.
Para Cristo, el triunfo significó un paso firme en su segunda etapa en el tour. Allá por 2023 había disputado un torneo en la segunda división y lo había ganado (Roma), y este año volvió para probarse en Adelaida (1ra.) donde cayó de forma muy ajustada ante Gonzalo Nalvanti. Rotterdam representa, entonces, su primer avance desde el retorno y con una actuación sólida de principio a fin.
César, por su parte, disputó hoy apenas su segundo encuentro en CircuitoTenis. En el debut le había jugado de igual a igual a Nicolás Sofronas, uno de los referentes del tour, y esta noche en El Abierto volvió a mostrar atributos más que interesantes: saques pesados, derechas filosas y buena actitud para animarse a tomar la iniciativa.
La diferencia estuvo en la lectura del juego de Cristo, que logró contener la potencia de César, impuso su ritmo desde el fondo y aprovechó con eficacia casi todas las pelotas que quedaban cortas.
Uno cometió muchos menos errores que el otro, es cierto, pero quedó la sensación de que ambos están plenamente capacitados para competir en la máxima división.