Nicolás Maizelman comenzó con el pie derecho su camino en la octava categoría y lo hizo de la mejor manera posible: con un triunfazo trabajado y maratónico frente a Ezequiel Forcellati: fue 7-5/3-6/10-7 para avanzar a la siguiente ronda de Rotterdam.
El encuentro fue una verdadera batalla de paciencia. Arrancó a las 21:30 y recién terminó pasada la medianoche, con puntos largos, mucho desgaste físico y mental, y muy poco margen para el error. En ese contexto, Maizelman mostró su mayor fortaleza: la templanza. Su drive también volvió a ser una herramienta clave, pero Nico sobre todo se destacó por la capacidad de sostener intercambios largos sin desesperarse, siempre pasando una pelota más del otro lado.
Forcellati también tuvo sus momentos de confianza, especialmente en el segundo set. Pero en el super tie-break, cuando la noche ya estaba en su pico de tensión, Maizelman fue más claro, más consistente y terminó cerrando el partido por 10-7.
Ambos son jugadores relativamente nuevos en el tour, todavía en plena construcción de sus identidades tenísticas, buscando consolidarse y de a poco empezar a protagonizar los torneos. Para Nico, este triunfo tiene un valor especial: es su primera victoria en la octava luego de haber alcanzado las semifinales en dos torneos de novena.
En la próxima instancia de este campeonato Maizelman se va a enfrentar a Julio Pichel, en otro desafío importante para seguir midiendo su evolución en esta nueva categoría.