En el inicio del torneo de Buenos Aires 8a, Fernando Boyero firmó una de esas victorias que se construyen a base de temple y resistencia. Superó a Gian Marco Esposito por 7-6 y 6-3, pero el marcador final no llega a contar la verdadera odisea que vivió el ganador para sobrevivir a un primer set que parecía sentenciado en su contra.
El encuentro comenzó con un Esposito dominante y punzante. Gian Marco salió decidido a arrollar a su rival y rápidamente logró una ventaja que parecía definitiva. Con un tenis agresivo, llegó a colocarse con una oportunidad de oro: tuvo set point para cerrar el primer parcial por un contundente 6-2.
Sin embargo, en ese momento crítico, apareció la mejor versión de Boyero. Con una mentalidad de hierro, Fernando salvó la situación, comenzó a recuperar terreno punto a punto y logró estirar la definición hasta un tie-break que terminaría inclinando a su favor. Ese golpe psicológico fue letal para el desarrollo del match.
Tras haber sobrevivido a semejante situación, Boyero aprovechó el envión anímico. En el segundo parcial, se lo vio mucho más plantado y seguro de su estrategia, mientras que Esposito acusó el impacto emocional de las oportunidades desperdiciadas. Con un juego más sólido y menos errores no forzados,Fernando logró cerrar el pleito sin mayores sobresaltos.