En una semifinal que tuvo todos los condimentos de una película de suspenso, Javier Rivero se quedó con el boleto al partido por el título de Doha 7a tras vencer a Guillermo Zarabozo por 6-4, 4-6 y 10-7. Un encuentro de altísimo vuelo estratégico que mantuvo a los presentes al borde de la silla.
El partido arrancó con un Rivero muy sólido desde el fondo, logrando imponer su ritmo y quebrar en el momento justo para llevarse el primer parcial por 6-4. Pero Zarabozo, lejos de amedrentarse, sacó a relucir su mejor repertorio en la segunda manga: ajustó el servicio, empezó a mover a Javier con tiros angulados y devolvió la gentileza con un 6-4 que dejó la moneda en el aire.
La definición fue un monumento a la paridad. Zarabozo propuso intercambios largos y desgastantes, pero Rivero encontró la lucidez necesaria en los puntos calientes. Con una ventaja mínima y un cierre impecable en la red, Javier sentenció el 10-7 final que lo deposita directamente en la lucha por el trofeo.