El esperado "duelo del morbo" en las semifinales de la categoría B1 del Abierto de Australia tuvo un desenlace claro: María Son superó a su hermana Abril Son con un doble 6-2 y se aseguró su boleto a la gran final.
Más allá del resultado, el partido estuvo cargado de una intensidad especial. En la cancha, el parentesco quedó a un lado y ambas jugadoras ofrecieron un espectáculo de gran nivel, pero fue María quien logró mantener la calma y la regularidad necesaria para llevarse el triunfo en sets corridos.
Enfrentar a un familiar siempre suma una carga emocional extra, pero María logró ejecutar su plan de juego con frialdad, evitando que los nervios afectaran su desempeño,y reafirmando su gran momento en el circuito instalandose en la final, donde buscará coronar un torrneo espectacular.