Bajo una atmósfera de final electrizante en la sede de El Abierto, Nicolás Ballestrino logró alzar el trofeo de la 5a categoría tras superar una batalla de tintes épicos. El duelo ante Mauricio Eduardo Rearte no dio respiro desde el primer saque, con ambos tenistas intercambiando golpes de alto calibre y estrategias que estiraron la definición hasta los límites físicos y mentales. El 7-5 inicial en favor de Nicolás fue solo el preludio de un drama deportivo que mantuvo a los presentes en vilo durante toda la tarde.
El segundo set parecía caminar por el mismo sendero de control para Ballestrino, quien llegó a estar 5-3 arriba y con el campeonato al alcance de la mano. Sin embargo, Rearte sacó a relucir una entrega admirable, complicando el cierre del partido al encadenar cuatro games consecutivos para arrebatarle el parcial por 5-7. Esa remontada de Mauricio obligó a trasladar la decisión al súper tie-break, convirtiendo la cancha de Río en un escenario de pura tensión donde cada acierto valía un título.
En la instancia definitiva, la frialdad de Nicolás fue el factor determinante para recuperar el mando del encuentro. A pesar del envión anímico de su rival, Ballestrino se mantuvo firme en los peloteos largos y logró sellar el 10-7 final, asegurando así una victoria tan sufrida como merecida. Con este resultado, el nuevo campeón no solo celebra el trofeo obtenido, sino también la capacidad de sobreponerse a las complicaciones de un partido que exigió su mejor versión hasta el último punto.