El historial entre ambos ya anticipaba un choque de realidades contrastantes, y la noche en El Abierto no hizo más que confirmar la tendencia, aunque con un matiz de paridad inédito. Joaquín Borga saltó a la cancha a las 18 horas con la confianza que le otorgan los antecedentes, logrando imponer su ritmo en un primer set sólido que cerró por 6-2. Parecía que el trámite seguiría el guion de sus enfrentamientos previos, pero el escenario en la 7a categoría de Miami estaba a punto de dar un giro inesperado.
La gran novedad de la jornada fue la reacción de Martín Castrillón, quien logró algo que hasta hoy parecía esquivo ante este rival: arrebatarle un set. Con un juego mucho más agresivo y preciso, Martín desconectó el circuito de Borga en el segundo parcial, devolviéndole la gentileza con un 6-1 contundente. Ese quiebre en la dinámica del partido obligó a trasladar la definición al súper tie-break, cargando de suspenso una atmósfera que ya vibraba por el conocimiento mutuo que tienen estos dos tenistas.
En el desempate decisivo, la balanza se terminó inclinando nuevamente para el lado de Joaquín, quien apeló a su temple para sellar el 10-6 definitivo. Con este resultado de 6-2 / 1-6 / 10-6, Borga extiende su dominio personal a un 4-0 global, aunque se retira con la certeza de haber superado el desafío más complejo de la serie hasta la fecha. Por el lado de Castrillón, el set obtenido representa un crecimiento táctico importante, marcando un precedente de competitividad para los futuros cruces de esta ya clásica rivalidad.