En una jornada marcada por ráfagas incesantes que pusieron a prueba la paciencia y la técnica de los finalistas, Walter Rodriguez se consagró campeón de la 4a categoría del Abierto de Australia. En una final donde el control de la pelota fue un desafío constante, Rodriguez superó a Carlos Balestrini por un doble 6-4.
El certamen, perteneciente al calendario de Circuito Tenis, tuvo un cierre épico no solo por el nivel de los protagonistas, sino por las condiciones climáticas extremas que obligaron a ambos a replantear sus estrategias habituales.
Jugar una final con viento fuerte requiere una mentalidad distinta, y Rodriguez lo entendió a la perfección. Desde el primer set, Walter optó por un juego con más margen de error, buscando asegurar el centro de la cancha y evitar que las ráfagas desviaran sus tiros hacia las líneas.
Mientras que Balestrini intentaba imponer su potencia habitual, el viento le jugaba malas pasadas en el servicio y en los impactos planos. Rodriguez supo cuándo acelerar y cuándo simplemente "poner la bola", logrando quiebres fundamentales en el cierre de cada manga.