En una tarde donde el tenis fue tanto una lucha contra el rival como contra el clima, Ezequiel Forcellati se consagró campeón de la 8a categoría del torneo de Río. En una definición dramática y condicionada por una jornada extremadamente ventosa, Forcellati remontó un set adverso para vencer a Tomás Lerner por 4-6, 7-5 y 11-9.
Las ráfagas de viento fueron las grandes protagonistas en la sede de El Abierto, convirtiendo cada saque y cada impacto en un ejercicio de supervivencia y adaptación constante.
Desde el inicio, el factor climático hizo que el juego fluido fuera una utopía. El viento cruzado y las ráfagas impredecibles incomodaron a ambos jugadores, pero fue Lerner quien pareció descifrar mejor la situación en el arranque, llevándose el primer set por 6-4.
Sin embargo, Forcellati no se dejó amedrentar por la ventaja de su rival ni por las condiciones hostiles:En el segundo set, con el marcador ajustado y el polvo volando sobre la cancha, Ezequiel ajustó el margen de sus tiros y logró forzar el error de un Lerner que comenzó a sufrir la inconstancia del clima. El 7-5 estiró la definición al límite.
En el supertiebreak decisivo,la definición por la corona fue un "punto a punto" no apto para cardíacos. Con rachas de viento que movían la pelota en el aire, Forcellati mantuvo la vertical y, con un ajustado 11-9, desató el festejo del título.