El reloj marcaba las 22:00 hs en la sede de El Abierto cuando la categoría 1a se preparaba para recibir a dos de los máximos exponentes del circuito. Desde el primer raquetazo, Diego Antonic y Nahuel Vaamonde dejaron claro que la final de Miami no sería apta para cardíacos. En un choque caracterizado por la potencia extrema, ambos jugadores se dedicaron a castigar la bola con una intensidad asombrosa, intercambiando ritmos y variantes tácticas que mantuvieron la incertidumbre hasta el último suspiro del encuentro.
Tras un primer set que se decantó para Vaamonde en un ajustadísimo 6-7, la reacción de Antonic no se hizo esperar. Lejos de amedrentarse por el marcador adverso, Diego ajustó su precisión y logró emparejar las acciones con un 6-4 que forzó la definición al límite. El partido se convirtió en un ajedrez de alta velocidad, donde la agresividad en el fondo de la cancha y la capacidad de ambos para sostener peloteos a "morir" demostraron por qué hoy ocupan la cima de la jerarquía técnica.
La tensión alcanzó su punto máximo en el Súper Tie-break definitivo. En un desenlace que pudo ser para cualquiera, fue Diego Antonic quien mostró un plus de carácter en los momentos críticos para sellar el 11-9 final. Con este resultado, Antonic no solo se adjudica el trofeo de Miami, sino que ratifica su gran momento en una de las finales más vibrantes que se han visto en la categoría, dejando a los espectadores con la sensación de haber presenciado un tenis de altísimo vuelo.