Durante el set de apertura, el campeón mostró una determinación implacable para tomar las riendas del encuentro. Cibeira impuso un ritmo sólido desde el fondo, minimizando sus errores no forzados y capitalizando las oportunidades de quiebre necesarias para inclinar la balanza a su favor. Con un contundente 6-1 en la primera manga, Hernán dio el golpe psicológico inicial, obligando a Aristei a replantear por completo su estrategia si quería mantenerse con vida en el partido.
El segundo parcial trajo consigo la lógica reacción de Juan Alejo, quien ajustó sus golpes, arriesgó más con sus devoluciones y emparejó las acciones en un tramo sumamente disputado de la velada. Sin embargo, cuando la presión empezó a quemar, la mente fría y la regularidad de Hernán Cibeira volvieron a marcar la diferencia en los puntos decisivos; con un definitivo 6-4, selló el triunfo y desató el merecido festejo por la obtención del campeonato. Con este título, Cibeira se consagra como el mejor del certamen, mientras que Aristei cierra una campaña brillante quedándose con el trofeo de finalista.