El comienzo del pleito mostró una versión arrolladora de Patane, quien saltó a la pista con una precisión quirúrgica y desbordó por completo a su oponente con tiros profundos e inapelables. Con un contundente 6-1, Lucas Eduardo se adjudicó la primera manga con total autoridad. Sin embargo, la historia cambió radicalmente en el segundo set; Pokard resurgió con orgullo, ajustó sus golpes desde el fondo y aprovechó un bache tenístico del ganador para devolverle la gentileza con un rotundo 0-6, estirando la definición al límite.
En el definitivo Super Tie-Break, la paridad y los nervios se hicieron sentir en cada rincón de la cancha, pero fue Lucas Eduardo Patane quien recuperó la memoria y la lucidez en los momentos de máxima tensión. Volviendo a la solidez del inicio y minimizando los errores no forzados, inclinó la balanza a su favor para sellar el triunfo con un definitivo 10-5. De esta manera, Patane festeja una victoria muy trabajada en el certamen romano, mientras que Ariel Pokard se despide dejando una muestra gratis de su capacidad de reacción ante la adversidad.