Desde el primer peloteo, Depietro asumió el rol de conductor del encuentro, moviendo la pelota con criterio y castigando con tiros profundos que buscaron las líneas constantemente. Vélez intentó afirmarse en el fondo de la cancha y propuso intercambios de mucho desgaste, pero el ganador se mostró sumamente fino a la hora de cerrar las oportunidades de quiebre. Sin dar ventajas con su propio servicio, Pablo se adueñó del set de apertura con un firme 6-2.
La tónica del compromiso no sufrió alteraciones en la segunda manga, con un Pablo Depietro que se mantuvo firme en su libreto y con la confianza por las nubes. Sebastián Vélez buscó variantes tácticas y arriesgó un poco más con sus tiros de ataque en pos de estirar la definición, pero la muralla defensiva del vencedor resultó inquebrantable en los momentos críticos. Repitiendo el implacable 6-2, Depietro le puso el broche de oro al partido, asegurando su pasaje a la siguiente ronda con sensaciones inmejorables.