La paridad inicial duró apenas unos games, los necesarios para que Menalli calibrara la mira de su drive y empezara a lastimar con tiros profundos. Gauna intentó contrarrestar el ritmo buscando pelotas con mucho margen sobre la red para incomodar el impacto de su oponente, pero el ganador se mostró muy firme con su propio servicio y no concedió fisuras. Capitalizando los errores ajenos en los momentos justos, Facundo se adjudicó el primer parcial por un claro 6-3.
Lejos de mermar en su intensidad para el segundo capítulo, el dominio tenístico de Facundo Menalli se agudizó sobre el polvo de ladrillo porteño. Con una confianza en alza y moviendo a su rival de lado a lado con ángulos muy cerrados, hilvanó una serie de quiebres consecutivos que terminaron de quebrar la resistencia psicológica del encuentro. Con un inapelable 6-1, Menalli decoró el resultado final, asegurando su pasaje a la próxima ronda del torneo con sensaciones inmejorables y un rendimiento que invita a la ilusión.