El parcial de apertura mostró la versión más agresiva y punzante de Friedlander. Con un servicio sumamente efectivo y devoluciones cruzadas que buscaron las líneas constantemente, Maximiliano tomó una ventaja tempranera en el tanteador que le dio absoluta tranquilidad. Falczuk intentó plantar bandera desde el fondo de la cancha y propuso intercambios largos para intentar emparejar el trámite, pero el vencedor estuvo implacable a la hora de cerrar los puntos importantes y abrochó la manga por un firme 6-2.
Lejos de quitar el pie del acelerador en el segundo capítulo, el dominio estratégico de Maximiliano Friedlander rozó la perfección absoluta sobre el polvo de ladrillo. A pesar del amor propio de José Hernán Falczuk por buscar variantes tácticas, recurrir al slice o subir a la red para cortar el envión de su rival, la muralla defensiva y los contraataques del ganador resultaron letales. Sin cometer errores no forzados y encadenando quiebres consecutivos, Friedlander estampó un inapelable 6-0 que le puso el broche de oro al pleito, asegurando su pasaje a la próxima ronda con el ánimo por las nubes.