La definición de la Copa Inicial de 4ª categoría tuvo todos los ingredientes de una final memorable. Bajo las luces de El Abierto y con la exigencia propia de un partido por el título, Martín De Ambrosio y Marcos Tizado protagonizaron un duelo intenso, de esos que obligan a competir al límite tanto física como mentalmente. Ninguno estuvo dispuesto a ceder terreno y cada punto se transformó en una pequeña batalla dentro de una guerra mucho más grande.
Desde el arranque quedó claro que el partido no tendría atajos. Tizado desplegó una resistencia admirable, defendiendo cada sector de la cancha y obligando a su rival a construir los puntos con enorme paciencia. Los peloteos se hicieron largos, los games interminables y el margen de error prácticamente desapareció. En ese contexto, De Ambrosio logró mantenerse sereno y encontrar respuestas en los momentos más delicados para quedarse con un ajustadísimo primer set por 7-6, después de un desempate cargado de tensión.
Lejos de bajar la intensidad, el segundo parcial profundizó aún más el desgaste. Con las piernas cada vez más pesadas, ambos continuaron entregándose por completo en cada intercambio. Tizado sostuvo su espíritu combativo hasta el final, mientras que De Ambrosio buscó tomar la iniciativa cuando la oportunidad aparecía. El desenlace llegó recién en el tramo decisivo del set, cuando Martín encontró la precisión necesaria para quebrar en el momento justo y cerrar el 7-5 definitivo. Así, tras una final de enorme nivel y exigencia, levantó el trofeo de campeón, premiando una actuación que combinó tenis, carácter y una gran fortaleza competitiva.