El set de apertura se planteó como una reñida batalla desde la línea de base, con ambos tenistas buscando imponer condiciones con sus golpes de derecha. Mastrolia saltó a la pista muy enfocado, distribuyendo la pelota con criterio y forzando a su rival a realizar un gran desgaste físico para estirar la paridad al límite. Sin embargo, la lucidez de Díaz emergió de manera notable en el undécimo juego; con un quiebre quirúrgico y manteniendo la cabeza fría en los peloteos largos, logró romper la resistencia de su oponente para adelantarse por 7-5.
Haberse quedado con esa extenuante primera manga le otorgó a Hugo Díaz el envión anímico necesario para soltar sus mejores impactos de cara al segundo capítulo. Con una confianza en alza que le permitió manejar los ritmos a su antojo, el vencedor contuvo los intentos de reacción de Emiliano Mastrolia mediante contragolpes profundos que minaron las respuestas físicas de su rival. Sin sacar el pie del acelerador y mostrando una gran efectividad en los games decisivos, Díaz sentenció el pleito con un firme 6-3, sellando su clasificación con sensaciones inmejorables.