El compromiso se puso en marcha con una versión sumamente sólida y agresiva por parte de Carrasco. Encontrando una notable profundidad con sus tiros de fondo y buscando constantemente abrir la pista, el ganador logró maniatar las intenciones de su rival para adjudicarse con total justicia la primera manga por un firme 6-3. Sin embargo, la tónica del encuentro dio un vuelco total en el segundo capítulo; tocado en su orgullo, Fortuna ajustó las devoluciones, minimizó los errores no forzados y batalló cada pelota al límite para devolver la gentileza con un trabajado 5-7 que forzó el desempate.
Con las pulsaciones al máximo y el desgaste físico pasando factura en ambos lados de la red, la esperada clasificación debió dirimirse en el definitivo e infartante Super Tie-Break. Fue en ese terreno abonado para los corazones templados donde Alexis Carrasco recuperó la sintonía fina en el momento exacto; arriesgando con determinación buscando las líneas cuando la pelota más quemaba, contuvo las últimas arremetidas de un Maximiliano Fortuna que vendió carísima su derrota. Con un definitivo 10-6, Carrasco abrochó el triunfo con los brazos en alto, metiéndose en la próxima ronda con el ánimo por las nubes.