La tensión de las grandes citas se mudó a la pista principal de El Abierto para albergar la esperada definición de la 7ma categoría del torneo Roma 2026. En un choque por la gloria que medía a dos tenistas de enorme recorrido, Sebastián Ibarra sacó a relucir su versión más sólida y lúcida para terminar desarticulando los planes de un batallador Diego Curyk, alzándose con el título mayor tras plasmar una notable madurez tenística en los momentos determinantes.
El compromiso comenzó con Ibarra sumamente enfocado, plantándose firme sobre la línea de base y calibrando su derecha con una profundidad demoledora. Curyk intentó contrarrestar el ritmo de su oponente proponiendo intercambios de largo aliento y variando los efectos, pero el flamante campeón se mostró impecable en sus desplazamientos, cubriendo cada rincón del terreno con gran agilidad. Facturando con éxito cada oportunidad de quiebre que se le presentó, Sebastián inclinó la balanza con autoridad para cerrar la primera manga por un firme 6-2.
La paridad y los nervios lógicos de una final ganaron protagonismo en el segundo capítulo, tramo en el que Diego Curyk ajustó las devoluciones y arriesgó buscando las líneas para emparejar las acciones. Sin embargo, la fortaleza mental de Sebastián Ibarra se mantuvo inalterable ante las arremetidas de su rival; conteniendo los intentos de reacción con contragolpes quirúrgicos y un juego de red muy oportuno, dio el zarpazo letal en el noveno game. Con un definitivo 6-4, Ibarra sentenció la historia, desatando el festejo merecido y levantando el trofeo de campeón con total justicia.