El primer parcial se planteó como un ajedrez táctico de alta intensidad, donde las transiciones rápidas hacia la red y la efectividad en el primer servicio cotizaron en bolsa. Rodríguez y Rodríguez Jany saltaron a la pista principal muy enfocados, buscando cruzar pelotas desde el fondo e incomodar las voleas de sus oponentes para mantener el marcador en una paridad absoluta. Sin embargo, la química y la templanza de Manin-Espósito emergieron de forma notable en el tramo de definición; con una gran lectura para presionar y meter devoluciones punzantes, consiguieron el quiebre definitivo que les permitió cerrar el set por 6-4.
Haberse quedado con esa disputada primera manga le otorgó a los ganadores el envión anímico ideal para soltar su mejor repertorio en el segundo capítulo. Con un juego de red implacable y una consistencia defensiva muy sólida, Manin y Espósito comenzaron a manejar los ritmos y las alturas del pleito a su antojo. A pesar de los esfuerzos de Rodríguez y Rodríguez Jany por estirar los peloteos y ensayar una remontada, la regularidad de los vencedores no dio tregua, sentenciando la victoria con un firme 6-2 para meterse en semifinales con chapa de candidatos.