Esa claridad para plantear el partido le dio rápidos dividendos a Pablo, quien capitalizó las imprecisiones lógicas del inicio de Castrillón. Moviendo la pelota con criterio y lastimando con pelotas profundas, Banchi consiguió una rápida luz de ventaja que le permitió cerrar el primer set con un holgado 6-2. Sin embargo, la historia cambió radicalmente en el segundo segmento; Martín ajustó la mira, empezó a ganar terreno con su servicio y propuso peloteos mucho más largos y desgastantes, emparejando el trámite por completo.
La paridad absoluta llevó la definición de la segunda manga a un apasionante tie-break, instancia donde se juegan los puntos con el corazón en la mano. Fue allí donde Pablo Banchi sacó a relucir su mejor versión mental: mantuvo la calma en los intercambios más tensos, minimizó los errores no forzados y metió un par de tiros ganadores clave en el momento justo. Con un trabajadísimo 7-6 en el segundo parcial, selló un triunfo muy celebrado que premia su solidez a lo largo de toda la jornada.