Al otro lado de la red, Martín Alfonsi sufrió el peso de la presión y la precisión quirúrgica de su oponente. Aunque intentó plantarse desde el fondo de la cancha y variar las alturas para frenar las embestidas, Alfonsi se topó con un muro infranqueable. El marcador electrónico reflejó un doble 6-1 implacable, un resultado que desnudó la efectividad de Lee a la hora de capitalizar cada punto de quiebre y resolver el encuentro por la vía rápida, sin desgastarse en largos peloteos.
Con esta contundente victoria, Fernando Lee no solo se adjudica el trofeo de campeones en suelo romano, sino que firma una de las actuaciones más sólidas de la temporada en la categoría. Los aplausos del público en El Abierto coronaron una jornada perfecta para el flamante vencedor, quien despidió el torneo demostrando que, cuando despliega su mejor nivel, es un jugador prácticamente intratable.