Rara vez el camino hacia la victoria es una línea recta, y el choque de 6a categoría en Wimbledon 2026 fue la prueba viviente de ello. En las canchas de El Abierto, Agustín Antao Cortez tuvo que pasar por todos los estados de ánimo posibles para quedarse con un triunfo trabajadísimo frente a un peligroso Tiago Katsaounis, quien se negó a firmar la rendición en el segundo parcial y obligó a llevar la definición al límite.
La historia insinuó un trámite rápido cuando Antao Cortez saltó al terreno de juego con las luces encendidas. Dominando los rallies cortos, lastimando con la profundidad de su drive y aprovechando que Katsaounis tardó en entrar en calor, Agustín quebró en los momentos bisagra para adueñarse de la primera manga con un cómodo 6-2. Todo parecía controlado, pero Tiago ajustó los tornillos en el segundo chico: empezó a errar mucho menos, estiró los puntos hasta el cansancio y llevó la definición a un apretadísimo tie-break que terminó embolsando por 6-7 para encender las alarmas en el banco rival.
Con el envión emocional del lado de Katsaounis, el partido se mudó a la instancia del Súper Tie-Break, donde cualquier parpadeo se paga caro. Lejos de entrar en pánico por el set escapado, Agustín Antao Cortez reseteó la cabeza en el descanso, salió a jugar la muerte súbita con agresividad renovada y tomó una luz de ventaja desde los primeros saques. Imponiendo la potencia de sus tiros en los momentos de mayor presión y sin darle margen a su oponente para rearmar la estrategia, Antao Cortez terminó abrochando el definitivo 10-5 para celebrar el pase a la siguiente ronda tras un verdadero partidazo.