El capítulo inicial mostró a un Mitri Fontaina encendido desde los primeros peloteos, marcando el terreno a fuerza de saques consistentes y profundos tiros desde el fondo de la pista. Weber intentó contrarrestar el embate bajando la velocidad de la bola y buscando ángulos incómodos, pero Nahuel respondió con gran movilidad y frialdad para capitalizar las chances de quiebre que tuvo a disposición, abrochando el primer parcial por un certero 6-3.
Sabiéndose abajo en la pizarra, Julián Weber apretó las filas para el segundo set, arriesgando un poco más en la devolución y llevando el trámite a una disputa punto por punto de pronóstico reservado. Sin embargo, Nahuel Mitri Fontaina no perdió la compostura en ningún pasaje: administró su ventaja con madurez, apretó las clavijas en el game de definición y le puso la firma a un definitivo 6-4 para abrochar su pasaje a la siguiente ronda con la moral en lo más alto.