Hay batallas que no admiten parpadeos y donde el premio mayor queda en manos de quien maneja la presión con mejor aplomo. En las canchas de El Abierto, el cuadro de 8a categoría de Hamburgo 2026 ofreció una función dramática de principio a fin, en la que Nicolás Andrés Bennardi tuvo que vaciarse por completo para doblegar a José Guarirapa en un cruce donde las diferencias fueron prácticamente microscópicas.
El parcial de apertura se convirtió en un intercambio feroz desde el fondo de la cancha, con ambos tenistas cuidando sus turnos de servicio como si fueran tesoros. Guarirapa exigió al máximo con golpes pesados y contraataques certeros, obligando a Bennardi a trabajar cada punto con quirúrgica paciencia. Cuando el marcador olía a desempate inevitable, Nicolás apretó el acelerador en el duodécimo juego, quebró el saque rival en el momento justo y estampó un trabajadísimo 7-5.
Lejos de acusar el impacto de haber cedido el primer set sobre la hora, José Guarirapa saltó al segundo parcial a jugar al todo o nada, forzando un desarrollo sumamente disputado que desembocó sin escalas en el Tie-Break. En esa instancia de extrema tensión, donde el margen de error era nulo, Nicolás Andrés Bennardi volvió a sacar a relucir su versión más sólida: minimizó las fallas no forzadas, sostuvo la agresividad en la red y firmó el 7-6 definitivo para abrochar un triunfo brillante y seguir con paso firme en el torneo.