El tenis también se define cuando las piernas pesan y el cuerpo empieza a pedir descanso. En los cuartos de final de la categoría 8ª de Queens, Daniel Eduardo Sepúlveda Bohorquez llevó su resistencia hasta el límite para superar a Mariano Di Pietrantonio por 6-2, 5-7 y 12-10 en El Abierto. Fue un partido de enorme desgaste, con corridas de lado a lado y una definición en la que Daniel terminó utilizando prácticamente su última reserva de energía.
Sepúlveda comenzó mejor y consiguió adueñarse del primer parcial por 6-2, pero el partido estaba lejos de quedar resuelto. Di Pietrantonio elevó su nivel, prolongó los intercambios y obligó a Daniel a recorrer una enorme cantidad de metros. Mariano encontró recompensa a esa insistencia al quedarse con el segundo set por 7-5, llevando el encuentro a un super tie-break después de haber sometido físicamente a su rival a una exigencia cada vez mayor.
La definición fue una cuestión de tenis, cabeza y supervivencia. Daniel llegó al tramo decisivo prácticamente sin aliento, después de mucho tiempo en cancha y de innumerables desplazamientos que lo habían llevado al límite. Aun así, cuando ya quedaba muy poco en el tanque, encontró fuerzas para competir cada pelota y sostenerse en una definición dramática. El 12-10 terminó premiando esa resistencia y lo depositó en las semifinales de Queens después de una victoria de esas que no solamente se ganan con la raqueta, sino también con el corazón.