Existen partidos donde la clave no pasa únicamente por la potencia, sino por saber administrar los momentos de efervescencia y golpear en el instante justo. En el marco de la 4a categoría del certamen Washington 2026, la sede de El Abierto fue testigo de un choque vibrante entre Juan Agustín Romani y Lucas Queija, resuelto con justicia en favor de Romani a fuerza de concentración y una lectura impecable de los momentos clave.
Desde el peloteo inicial, el planteo de Romani dejó claras sus intenciones: ahogar a su rival con pelotas profundas e impedir que tomara la iniciativa desde la base. Queija intentó responder con tiros angulados y variaciones de ritmo, pero Juan Agustín se mostró sumamente fino con el revés y firme para sostener sus turnos de saque. Aprovechando un pequeño parpadeo de Lucas en la mitad del parcial, Romani logró la luz de ventaja necesaria para abrochar el primer set por 6-3.
Para la segunda manga, la tónica mantuvo un estándar de exigencia altísimo, con un Lucas Queija decidido a vender cara la derrota y arriesgando más con sus envíos. Sin embargo, Juan Agustín Romani nunca perdió la serenidad; absorbió la presión de los games más disputados, mantuvo un altísimo porcentaje de primeros servicios y volvió a asestar el quiebre letal en el tramo final para plasmar el definitivo 6-4. Una labor sumamente seria que ratifica las credenciales de Romani en esta edición del torneo.