El parcial de apertura se configuró como un auténtico ajedrez desde el fondo del court, con Álvarez Masi imponiendo un ritmo físico desgastante y obligando a su oponente a trabajar cada punto al extremo. La paridad se mantuvo inalterable hasta el tramo de definición, donde la tensión flotaba en el ambiente con el marcador igualado en cinco. Fue en ese momento crítico donde Correa dio el paso al frente: afinó la devolución, arriesgó con tiros profundos a los flejes y firmó el quiebre clave para abrochar el set por un apretado 7-5.
Con la ventaja anímica de su lado pero sin espacio para el relajo, Andrés Correa encaró el segundo set manteniendo la misma sobriedad en su esquema. Nicolás Álvarez Masi echó el resto para forzar la estirada, apretando con sus primeros saques y buscando la red en cuanto tuvo oportunidad. Sin embargo, Correa leyó a la perfección las intenciones de su rival, respondió con pasantes quirúrgicos en los games decisivos y amarró el 6-4 final. Una victoria trabajada y de enorme jerarquía que lo consagra como el indiscutido rey de la categoría en El Abierto.