El arranque del cruce rozó la perfección absoluta para Santana. Con un servicio indescifrable y una aceleración devastadora con su drive, ahogó cualquier intento de planteo táctico por parte de un Apogliessi que no halló respuestas para frenar la sangría. Sin conceder un solo game ni dar respiro en los rallies de fondo, Nicolás se adjudicó la primera manga con un categórico y lapidario 6-0.
Aunque Luciano Apogliessi logró soltar los brazos en el segundo parcial y buscó pelear el mano a mano desde la base para meterse en partido, el control del trámite jamás cambió de dueño. Nicolás Santana administró la ventaja acumulada con notable frialdad, volvió a apretar las clavijas con devoluciones punzantes en los games de quiebre y le puso el broche de oro a su obra con un 6-3 definitivo. Un triunfo rotundo que lo coloca entre los grandes candidatos de la categoría.