El partido por el título comenzó con ambos jugadores intercambiando metralla desde la línea de fondo, pero rápidamente la potencia de Crespin empezó a inclinar la balanza. Leyendo la bola con una anticipación prodigiosa y castigando el revés de De Souza, Lucas tomó la primera ventaja crucial del encuentro. Guillermo intentó sostenerse mediante variantes con slice, pero el empuje de Crespin fue imparable para sellar el primer set por 6-3.
Sabiendo que el trofeo estaba a tiro de piedra, Lucas Crespin no dio margen de respiración en el segundo parcial y desencadenó un monólogo absoluto. De Souza, desconcertado ante la efectividad de su rival y sintiendo el desgaste físico de la competencia, terminó cediendo terreno ante las constantes arremetidas a la red de Lucas, quien no regaló un solo punto y estampó un lapidario 6-0. Triunfo categórico, consagración inolvidable y aplauso cerrado en El Abierto para coronar al nuevo rey de la Primera.