Valentín Dalbenzio arrancó los octavos de final de Cincinnati con una precisión difícil de discutir. En la 2ª categoría de El Abierto, se quedó con el primer set por un claro 6-1 ante Ernesto Larrache, manejando los tiempos y jugando muy fino desde el comienzo. Todo parecía encaminado, pero el partido tenía preparada una segunda parte completamente distinta.
Larrache empezó a soltarse y mostró una de sus mejores versiones en mucho tiempo. Lejos de quedarse con lo sucedido en el primer parcial, se metió de lleno en la pelea y planteó un partido muy inteligente, jugado con mucha cabeza y paciencia. Valentín ya no encontraba los mismos espacios y cada game empezó a costar bastante más. La diferencia desapareció y el segundo set terminó llegando al tie-break, con Ernesto empujando el encuentro hacia un posible tercer parcial.
Ahí Dalbenzio tuvo que cambiar el libreto. Ya no alcanzaba con jugar lindo: había que bancarse la presión y resolver. Valentín mantuvo la calma en un cierre súper apretado, encontró los puntos que necesitaba y cerró el 7-6 para meterse en los cuartos de final. Primero brilló y después supo sufrir, dos maneras muy distintas de ganar dentro de un mismo partido.