El trámite arrancó con una batalla encarnizada desde el fondo, donde Méndez buscó lastimar con la profundidad de sus tiros para no dejar acomodar la raqueta del vencedor. Sin embargo, Dubrovych aguantó el desgaste, llevó las acciones a un palo a palo asfixiante y esperó pacientemente su oportunidad: en el undécimo juego abroncó un quiebre fundamental para luego adueñarse de la primera manga por 7-5.
La tónica de extrema paridad se trasladó al segundo capítulo, con un Edgardo Daniel Méndez que salió a jugarse el todo por el todo para estirar la definición. Pese al acoso constante de su rival, Igor Dubrovych mantuvo una templanza envidiable, volvió a marcar diferencias en los momentos de mayor compromiso y sentenció la victoria con un trabajado 6-4. Un éxito de enorme peso que fortalece sus aspiraciones en el cuadro.