Las finales con carácter de leyenda no se escriben desde la comodidad, sino en el barro de las situaciones límite. En una definición para el infarto en la pista principal de El Abierto, por el trofeo de la 4ª categoría en Montreal 2026, Gastón Pascual obró un milagro tenístico de alto voltaje al reponerse de un set abajo y terminar arrebatándole el título a Nicolás Brescia en tres mangas dramáticas.
El arranque de la contienda fue una exhibición de tensión contenida y pulso firme. Brescia se mostró intratable con sus tiros cruzados, metiendo presión constante y castigando cada bola corta de su oponente para estirar la paridad hasta una muerte súbita incandescente. En ese desempate de dientes apretados, Nicolás encontró la lucidez necesaria en los detalles finos para abrochar el primer capítulo por un extenuante 6-7.
Sin embargo, en el instante en que el margen de error pasó a ser cero, Gastón Pascual encendió el motor de la remontada: cambió el mapa táctico, subió la agresividad de su revés y empezó a desarticular la comodidad con la que jugaba Brescia. Tras emparejar la historia con un sobrio 6-3, la gran batalla desembocó en el super tie-break, donde Pascual jugó en trance, borró a su rival con un categórico 10-4 y desató el festejo alocado en El Abierto.