Cuando la claridad conceptual se adueña del trámite desde el primer peloteo, el desarrollo de un partido de tenis fluye con la precisión de una maquinaria bien aceitada. En una contienda cargada de intensidad dentro de la 7a categoría, la pista central de El Abierto fue testigo de una faena impecable por parte de Pablo Fernando Bustos, quien maniató los recursos de Mariano Olivero para sellar su clasificación sin dejar dudas en el camino.
El cruce dio inicio con un intercambio ágil desde la línea de base, donde Olivero intentó imponer el peso de sus tiros cruzados para descolocar a su adversario. Sin embargo, Bustos leyó la propuesta con suma lucidez: se plantó con firmeza, contrarrestó la velocidad con devoluciones profundas y aprovechó el primer descuido de su rival para romper el servicio, encaminando la manga de apertura con un sobrio 6-3.
Con la ventaja de su lado, Pablo Fernando Bustos bajó la persiana a cualquier intento de rebelión en el segundo parcial. Soltando la mano con tiros angulados y exhibiendo un porcentaje de primeros saques superlativo, Bustos quebró en seguidilla y no le dio aire a un Mariano Olivero que no logró revertir la inercia del juego. El 6-1 final reflejó la contundencia de una victoria redonda que posiciona a Bustos con la guardia en alto de cara a lo que viene.