El desarrollo inicial insinuó una jornada plácida para Rivarola. Con una soltura admirable en sus desplazamientos y una derecha penetrante que lastimó de manera sistemática los rincones, Facundo le marcó el terreno a su rival desde el vamos y se embolsó la manga de apertura por un contundente 6-2. Sin embargo, De Michele no bajó los brazos: en la segunda entrega ajustó el margen, dio la cara en cada peloteo largo y terminó arrebatándole el parcial a Rivarola en un tie-break agónico que niveló el tablero tras un parejísimo 6-7.
Con la paridad absoluta y los nervios a flor de piel, la gran contienda desembocó en un súper tie-break que mantuvo a la tribuna en absoluto silencio. Ninguno cediós un milímetro, intercambiando estocadas cortas y devoluciones envenenadas punto por punto; pero cuando el abismo amenazaba a ambos lados de la red, Facundo Rivarola mantuvo la cabeza helada en la recta final, ejecutó con precisión quirúrgica en los instantes decisivos y firmó un definitivo 10-8 que desató el desahogo en la noche de El Abierto.