Existen finales destinadas a inscribirse en los folclores más insólitos del circuito, no solo por lo que ocurre pelota a pelota, sino por la extraña atmósfera que se respira en el ambiente cuando dos fuerzas idénticas choca sobre la pista. En el marco de la definición por el título de 5A categoría en Montreal 2026, la cancha estelar de El Abierto albergó un cruce homónimo atípico y épico entre Pablo Héctor Rodríguez y Pablo Héctor Rodríguez, donde la paridad psicológica se tradujo en un duelo encarnizado de casi dos horas de pura tensión.
El arranque de la contienda mostró una paridad asfixiante desde los primeros compases. Con dos esquemas de juego especulares que priorizaron la paciencia desde el fondo de la pista y el contraataque quirúrgico, los parciales se jugaron con el cuchillo entre los dientes: el primer set se definió por detalles mínimos en favor del finalista por 4-6, mientras que la segunda entrega estiró la agonía hasta un tie-break frenético donde el 6-7 dejó la balanza absolutamente equilibrada.
Llegado el momento del súper tie-break, la tensión alcanzó un punto de ebullición insoportable. Intercambiando match points a ambos lados de la red y haciendo levantar a los espectadores de sus asientos, fue finalmente Pablo Héctor Rodríguez quien mantuvo un gramo más de lucidez en el abismo, arriesgó con un tiro paralelo a la línea en el momento justo y terminó sellando un electrizante 12-10 para gritar campeón en una noche de culto en El Abierto.