El cruce comenzó con ambos binomios intentando hacerse fuertes desde la base, pero rápidamente Choi y Chong quebraron el molde del juego: ganaron la red con transiciones eléctricas, cerraron los pasillos con voleas firmes y complicaron cada turno de servicio oponente. Mpartzocas y Cipolla buscaron responder con globos profundos y tiros cruzados, pero la pareja Choi-Chong sostuvo la ventaja con temple y selló la primera manga por un sólido 6-3.
Lejos de conformarse, la dupla vencedora apretó el acelerador a fondo en el segundo capítulo. Choi y Chong mostraron una precisión letal en los rallies de corta distancia, capitalizaron cada oportunidad de quiebre y maniataron por completo el intento de reacción de un binomio Mpartzocas-Cipolla que no encontró resquicio para descontar. Con un inapelable 6-1, Choi y Chong le pusieron la firma a una actuación estelar que las posiciona firmemente en la conversación grande del torneo.