El desarrollo comenzó con un Federico Sujarchuk decidido a marcar la cancha con pelota pesada desde la línea de fondo, forzando a Esposito a defender en los primeros turnos de saque. Sin embargo, Gian Marco no desesperó: aguantó las embestidas con tiros profundos, leyó las intenciones de ataque de su oponente y apretó las tuercas en el noveno game para quebrarle el servicio y embolsarse la primera entrega.
La segunda manga ofreció una fotocopia en términos de paridad y desgaste. Sujarchuk buscó cambiar las alturas para incomodar el drive de Esposito, pero Gian Marco Esposito se mantuvo inmutable, administrando los tiempos del juego y pegando un nuevo zarpazo en el momento de mayor tensión. Con otro sobrio 6-4, Esposito cerró un partido impecable que reafirma sus aspiraciones en el certamen.