El silbatazo inicial dio paso a un monólogo táctico de los nuevos monarcas, quienes tomaron el control de la red a fuerza de cruzamientos letales y una cobertura de cancha envidiable. Glusgold y Comerci intentaron responder buscando los vacíos con globos profundos, pero se topMachine con un muro: Carattoli ajustó los remates con precisión quirúrgica y Szeinfain dictó cátedra desde la devolución, abrumando a sus rivales para embolsarse la manga de apertura con un demoledor 6-1.
Con la confianza por las nubes y el trofeo entre ceja y ceja, el binomio Carattoli-Szeinfain no bajó ni un decibel en el segundo capítulo. Manteniendo un porcentaje de primeros saques altísimo y castigando cada envío corto, sostuvieron la ventaja con una frialdad asombrosa ante los manotazos de ahogado de Glusgold y Comerci. El 6-2 definitivo bajó la persiana de un partido impecable que los consagra como los indiscutidos reyes de la categoría en El Abierto.