Alfredo Ruiz Díaz comenzó su camino en Shanghai con una victoria que terminó siendo bastante más trabajada de lo que parecía al principio. En la primera ronda de la 7ª categoría, disputada en El Abierto, superó a Esteban Viner por 6-2 y 7-6, en un encuentro donde la diferencia estuvo en cómo cada uno fue encontrando su juego. Esteban arrancó pegándole a todo, buscando lastimar con cada pelota, pero muchas de esas aceleraciones terminaban afuera. Alfredo entendió rápido el escenario, jugó con mayor paciencia y aprovechó esos errores para quedarse con el primer set.
Pero Viner no iba a pasar todo el partido fallando. De a poco empezó a ajustar la puntería y esas mismas pelotas que antes se escapaban comenzaron a entrar. El cambio fue evidente. Esteban ganó confianza, empezó a exigir mucho más y obligó a Ruiz Díaz a jugar con bastante más cuidado. Alfredo ya no podía limitarse a esperar el error: necesitaba elegir mejor sus golpes, sostener los intercambios y evitar que su rival tomara definitivamente el control. Así, el segundo parcial se convirtió en una pelea mucho más pareja que terminó llegando al tie-break.
En el desempate, con el partido en su momento más delicado, Ruiz Díaz consiguió mantener la calma y encontrar los puntos necesarios para cerrar el 7-6. No fue una victoria sencilla, especialmente por cómo creció Viner durante el encuentro, pero Alfredo tuvo la inteligencia para adaptarse a ese cambio sin perder el rumbo. Empezó aprovechando los errores de su rival y terminó teniendo que ganarle los puntos a un Esteban mucho más peligroso. Dos escenarios diferentes y una misma respuesta para avanzar en Shanghai.