Desde la primera pelota en juego, Cortez Fernández impuso un ritmo vertiginoso que descolocó por completo a su adversario. Apoyado en un servicio penetrante y una derecha implacable para tomar la iniciativa, castigó cada intento de pelota corta de Caramuta. Sin regalar espacios y manejando las dimensiones de la cancha a placer, Diego Gabriel abrochó la manga inicial por un categórico 6-1.
La tónica del encuentro no sufrió fisuras en el segundo tramo. Lejos de relajarse o dar margen a una posible reacción de Caramuta, Diego Gabriel Cortez Fernández mantuvo la guardia alta, combinó cambios de velocidad con tiros rasantes a las líneas y selló el partido con un idéntico 6-1. Una demostración de autoridad indiscutible que consolida su andar arrollador en el torneo.